Como
muchos sabemos a la práctica de ejercicio físico tiene muchos beneficios, uno
de ellos es que ayuda a mejorar el estado de la salud de las personas, previene
la aparición de ciertas enfermedades crónicas, entre otros. Hipócrates (460 –
370 d. C) destaca que el ejercicio físico es importante para “limpiar y nutrir
el alma”
Son
muchos los textos que abordan el tema de ejercicio físico, pero el doctor
Méndez (1553) fue el encargado en publicar el primer libro en Salamanca España
donde destaca “el ejercicio se inventó para limpiar el cuerpo cuando este está
lleno de demasiadas cosas dañinas.
Posteriormente
Ritcketson (1806) en su obra destaca “el ejercicio no es menos esencial para la
salud que la hidratación, la comida y el sueño”. Esto lo podemos observar a
diario y es un hecho que cada vez va creciendo en nuestra sociedad ya que las
personas no dedican un tiempo para la realización de ejercicio físico.
Finalizada
la segunda guerra mundial se comienzan hacer investigaciones científicas
rigurosas en las cuales se respaldaba la relación que existe entre el ejercicio
y la salud. Morris y cols (1949) realizan investigaciones relacionadas con los
beneficios que trae el ejercicio para la prevención de las enfermedades
cardiovasculares (ECV) considerando que las muertes causadas por este problema,
son menos frecuentes en personas activas físicamente.
Estos
dos investigadores realizan una serie de estudios. Uno de ellos fue en
Inglaterra con los trabajadores de autobuses de dos pisos. Allí descubrieron
que los ayudantes o colaboradores tendían a ser menos propensos a la (ECV) que
los conductores debido a que ellos estaban en constante movimiento mientras
cobraban los pasajes.
Todas
estas investigaciones fueron rechazadas por el sector médico, pues ellos decían
que las (ECV) eran producto de la hipertensión o la obesidad pero que la
actividad física no tenía nada que ver con ese problema e incluso una revista científica
internacional dijo “el fitness y la educación física no ocupan lugar en la
salud pública de América”
Entre
los años 60 y 80 el interés de las personas por el fitness tiene un crecimiento
y esto dio paso a lo que se llamó la revolución del fitness. Pues la sociedad
comenzó a presentar más interés por su condición física. En este lapso de
tiempo se dio paso al jogging y la segunda generación del fitness (aerobic y al
ciclo – montañismo).
Las
personas con sobrepeso y de avanzada edad dan paso a la tercera generación del
fitness, pues allí se convierte esta actividad con más acceso a todas las
poblaciones.
El
entrenamiento aeróbico era prácticamente el que predominaba en los años 90, lo
que quiere decir que no se entrenaba la fuerza ni la flexibilidad. Es por esto
que el American College of Sport Medicine (ACSM) recomienda por primera vez el
entrenamiento de la fuerza/resistencia en 1991.
Por
otra parte la flexibilidad fue uno de las últimas adquisiciones del fitness,
pues esta se reconoció como parte integral de un programa para la mejora de la
salud musculo esquelética dejando a un lado la visión de que esto se realizaba
como calentamiento y vuelta a la calma. Se genera gran interés por actividades
como el yoga y los pilates.
Las
múltiples investigaciones nos permiten saber que la actividad física tiene un
efecto protector frente a la incidencia de las enfermedades cardiovasculares,
la hipertensión, el infarto, la obesidad, la diabetes no dependiente a la
insulina, la osteoporosis y algunos canceres.
La
(ACMS) proporciono recomendaciones específicas de la dosis óptima para la realización
de ejercicio. En estas se constata que
las personas más inactivas obtenían mayores ganancias al empezar a realizar
pequeñas cantidades de actividad física y no cuando se inicia con cargas
mayores.
Posteriormente
la (ACSM) y la Centers of Disease Control and Prevention (CDC) en 1995
recomiendan acumular 30 minutos de actividad física durante el día
especialmente a la población sedentaria, con sobrepeso y adulta. Esto consistía
en hacer ejercicios en periodos de 10 minutos hasta acumular 30 diarios, lo que
hace más atractivo el ejercicio para esta población.
Finalmente
se evidencia que 30 minutos diarios eran insuficientes para poder perder peso,
por lo cual se recomienda un entrenamiento adicional.
Para
mejorar el fitness muscular, recomiendan realizar de 8 a 10 ejercicios que
trabajen grandes grupos musculares con al menos una serie de 8 a 12
repeticiones por cada ejercicio, realizándolo 2 – 3 días por semana.
En
cuanto a la elasticidad recomendaron un minino de 2– 3 días por semana a una
intensidad moderada durante 10 a 30 segundos para los estiramientos estáticos y
de 6 segundos de contracción, seguidos por 10 – 30 segundos de estiramiento
asistido.
